¡Mucha suerte!

La profesora Marta Casadesús defiende su tesis doctoral

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22 noviembre 2019

El próximo 25 de noviembre, en el Instituto de Investigación Textil y de Cooperación Industrial de Terrassa (INTEXTER) de la Universidad Politécnica de Cataluña, nuestra docente Marta Casadesús defenderá su tesis doctoral. A pocos días de la presentación, nos ha concedido esta entrevista:

- En primer lugar, háblanos un poco de ti y de tu trayectoria profesional.

Estudié Ingeniería Química y posteriormente me especialicé en el textil. Viniendo de la orilla del Llobregat, siempre he oído hablar de hilos y tejidos, y me gusta que se siga haciendo. Por eso imparto clases en LCI Barcelona y también en la UPC, donde he participado en proyectos de investigación que me han permitido combinar ciencia y creatividad. Espero poder seguir este camino, porque en el sector hay mucho trabajo: debemos ir hacia adelante y hacerlo de una forma responsable y sostenible.

- Dentro de unos días defenderás la tesis doctoral Evaluación de alternativas industriales para la obtención de nuevos materiales que valorizan residuos queratínicos. ¿Cuáles son las líneas básicas de tu investigación?

El objetivo general de la tesis consiste en estudiar posibles vías de valorización de las plumas de pollo, que actualmente se destinan al vertedero y de las cuales tan solo se recicla o valoriza una pequeña parte, teniendo en cuenta que las plumas que se usan en chaquetas y nórdicos tienen otra procedencia. A partir de aquí, se plantean tres vías para lograr el objetivo: la fabricación de materiales composites, la fabricación de tejidos no tejidos y el uso de las plumas como biosorbentes de contaminantes presentes en el agua. En el primer caso, se mezclan las plumas con polímeros para obtener materiales más ligeros, pero manteniendo o mejorando propiedades como la resistencia; en segundo lugar, se forman tejidos no tejidos con plumas y lana y se estudian sus propiedades como material aislante; y, en la tercera vía, se determina la capacidad de sorción de las plumas del cobre que se podría encontrar en un agua contaminada.

- ¿Cómo surgió la idea de trabajar a partir de plumas de pollo?

De entrada, quizá suena extraño porque se trata de una problemática muy concreta, pero esto no quiere decir que sea menos importante. Se trata de una situación real propiciada por la industria intensiva que, a su vez, abarata el precio de la carne de pollo y hace que su consumo sea frecuente en todo el mundo, hecho que se traduce en un volumen destacable de residuos (¡alrededor de unos 110 millones de toneladas en todo el mundo anualmente!). Conscientes de esto, hace algunos años, investigadores americanos empezaron a estudiar opciones de valorización de las plumas, puesto que sus propiedades las hace aptas por varios usos. El tutor de mi tesis, el profesor Fernando Carrillo, decidió seguir esta línea en la Universidad Politécnica de Terrassa, y actualmente el grupo de investigación ha estudiado ya varias aplicaciones para las plumas.

- ¿Por qué decidiste reutilizar este residuo para crear tejidos no tejidos? ¿Qué ventajas ofrece respecto a otras alternativas?

Para esta aplicación se descarta la parte central de las plumas, más dura, y se usan solo las fibras, llamadas barbas, que no son demasiado diferentes físicamente a otros materiales a partir de los cuales se hacen hilos. De hecho, a nivel químico, las plumas están formadas principalmente por queratina, igual que la lana. Por otro lado, las plumas tienen una función termorreguladora en las aves, por eso se utilizan para hacer anoraks. Por lo tanto, si tienen unas propiedades que las hacen idóneas como aislante térmico, ¿por qué no pueden servir también como aislante acústico? Teniendo en cuenta todos estos hechos, la idea de hacer un no tejido parecía viable y, de hecho, lo es, puesto que se han obtenido resultados muy similares a los de materiales comerciales en lo que respecta a su capacidad como aislante acústico. Entonces, si se comporta igual, una vez optimizado el proceso de fabricación, este material será mejor debido a su origen renovable. Sin duda, los tejidos no tejidos podrían tener muchas variaciones y, en definitiva, muchos más usos posibles que habrá que ir estudiando en un futuro.

- ¿Qué ha significado para ti trabajar en un proyecto de economía circular? ¿Cuál crees que será el papel de este sistema en los próximos años?

Al tratar un proyecto desde este punto de vista te das cuenta de que, a veces, el rendimiento económico o ambiental del reciclaje de un material es bajo o cero, y por tanto hay que estudiar muy bien los procesos. Hay que tomarse esto como un reto que, por otro lado, es muy necesario, porque cuando analizas los casos a fondo te das cuenta de la cantidad de residuos que se generan actualmente. Esto te hace aprender metodologías para cuantificarlos a la vez que te demuestra que todavía no estamos habituados a diseñar pensando en el fin de la vida de los productos y su disposición final. Evidentemente, el caso concreto de las plumas de pollo afecta un residuo inevitable siempre que se consuma esta carne, y aun así no hay alternativas industrializadas, es decir, la valorización no está normalizada. La industria textil, por ejemplo, cada vez parece más consciente de la contaminación que genera y estos términos van tomando fuerza. Si esta tendencia se traduce en cambios reales, en un futuro ya no se tendrá que hablar de economía circular como una excepción.

- ¿La tesis está relacionada de alguna manera con tus clases en LCI Barcelona? ¿Qué valores del diseño intentas transmitir a los alumnos?

Me encargo de la asignatura Procesos y Productos Textiles dentro del Título Superior Oficial en Diseño de Moda. A pesar de nos centramos de forma específica en estudiar la formación de tejidos de calada, me gusta que los alumnos sean conscientes de las opciones que tienen a la hora de diseñar y/o escoger un tejido. Por ello intento mantenerles al día sobre nuevos materiales o investigaciones que se llevan a cabo. Al final, un diseñador trabaja en todo el proceso creativo, desde la elección de las materias primas hasta la estética final de una colección y todo aquello que transmite. Creo que es importante ser consciente de esto para trabajar de forma responsable. En este sentido, diseño y tecnología van de la mano: bajo mi punto de vista, un diseño innovador implica el uso de materiales sostenibles, la creatividad debe utilizarse desde el principio, llegando donde haga falta para poder destacar tanto en originalidad como en valores.

¡Mucha suerte, Marta!

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